Muchas veces no tenemos en cuenta la importancia de la correcta funcionalidad de los neurotransmisores del cerebro a la hora de ponernos manos a la obra en el trading. Muchos creíamos que operar era divertido, fácil, algo que podía lograrse en unos meses de práctica. ¿Realmente piensas eso? ¿Realmente piensas que la bolsa y el trading son asuntos sencillos? Error. Nadie regala nada, nadie hará por ti lo que tienes que hacer aquí.

No vamos al gimnasio por ver a un ‘musculitos’ con forma de croissant diciéndole al monitor que queremos estar como ese señor de la foto, pero que si no lo logra la culpa es suya. Una vez más, nos equivocamos.  El trading, en gran medida, es una actividad muy solitaria. Puedes estar 8 años y más sin comerte un rosco y sin tener resultados positivos… Pero persevera, todo llega. Como digo siempre ‘prueba-error-prueba-error’

Es muy importante que el cerebro asuma fases de desarrollo automatizadas, por citar algún ejemplo de nuestro día a día, el simple hecho de llegar a casa con las bolsas del supermercado en la mano, el móvil en el cuello mientras hablamos, y todo ello, introduciendo la llave en la cerradura.  Wow, ¡cuántas cosas a la vez! ¿Te has parado a pensar alguna vez todo lo que puedes llegar a hacer sin darte cuenta? Respirar, parpadear, moverte… Todo ello son mecanismos voluntarios que enviamos a nuestro cerebro sin necesidad de razonarlos.

En el trading, debemos de llegar a dicho punto. Debemos de llegar a un punto en el que sí, reconozco que seremos conscientes en cada momento del mercado, pero debemos de ir un paso más allá. Debemos de salir de la zona de confort, debemos de sentirnos incómodos cada día para progresar, pero sin pasarnos. En este aspecto, me refiero a poder saber lo que hacemos en cada momento, tener un plan de entrada, de salida y de ‘quedarse quieto’. Deberemos de saber actuar si el plan A resulta favorable, de saber ejecutar el B si el A nos falla, y así un largo y exhaustivo control de nuestra mente racional. ¿Es posible? Por supuesto. Lo es, pero requiere muchísima práctica tanto a corto como a largo plazo. No todos pueden lograrlo, pero tampoco todos están dispuestos a pasar por el aro del sacrificio y un camino sin fin lleno de espinas que no sabes cuándo va a terminar. Seremos conscientes de cuando estaremos preparados, pero el momento deberás de seguir, luchar y sobre todo pensar si estás dispuesto.

¿Por qué digo esto? Porque he vivido en carnes propias todo eso anteriormente dicho. He pasado muchas fases que a día de hoy aplico en mis enseñanzas como mentor, coacher o profesor. Supongo que si sigues en esto, es porque entre otras cosas, te gusta, te apasiona, o simplemente, eres un cabezota (morrúo como decimos en Canarias) como fui yo. Una de las cosas que más destaco y más me gusta de las personas (me incluyo ahí) es el afán de superación. Superarse cada día un poco más, en algo, sea lo que sea, ello, te llevará a ser mejor cada vez más.

Desde mi humilde teclado, les animo a todos a seguir en esto, repito, que es posible  que no es nada del otro  mundo, pero que al igual que un músculo, las habilidades pueden desarrollarse. Como siempre digo: Lo difícil está hecho, lo imposible se hará.

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